martes, 24 de marzo de 2009

Perfopoesía II: Ahora en Technicolor

Parece que se ha generado un interesante debate en torno a la Perfopoesía. Teneis diferentes y documentadas opiniones al respecto en el blog del Cangrejo Pistolero, que os recomendamos que leais con atención.
Agradecemos a todos los amigos los comentarios que han compartido con nosotros. Sin embargo, me queda la sensación que describir la Perfopoesía es como intentar describir una canción: es dificil que las palabras reflejen el impacto de la música.
De todos es sabido que Internet es el Diablo, sin embargo, venderemos nuestra alma un poco más por ustedes y... qué mejor manera de haceros una idea de lo que es un acto perfopoético que ver uno de verdad.
Este que podeis ver aqui es de un recital que el Cangrejo Pistolero y la Carolain Band ofrecieron en la Universidad de Huelva.


La cuestión con la Perfopoesía es la misma que se ha planteado cualquiera que haya asistido a un recital de poesía: "Esto... ¿seguro que lo están recitando bien?"
En general, la experiencia me dice que los poetas son malos rapsodas. Leer un poema (siguiendo la linea argumental de Antonio Villarán) ya es interpretarlo, sacarlo de su tranquila y segura hoja de papel y pasarlo por un filtro de voz y gesto inevitable. Y tambien hay que ser bueno en eso, si uno quiere subir y recitar. Hay escritores que recitan como cabras, sin que eso sea un demérito para sus poemas (es una tortura para el que lo escucha, eso es verdad), y en el otro extremo (aquí nuestro temor, perfopoéticamente hablando) es que un señor se ponga un babero, y diga que es un perfopoeta porque su numero consiste en comerse hojas con poemas escritos. La Perfopoesía no es hacer cosas raras con poemas.
De momento, y a lo que parece, la Perfopoesía tiene buenos valedores. Gente inteligente que ama y escribe buena poesía, y que además la interpreta. Y es este punto lo más fundamental: uno tiene que preguntarse después de un recital ¿cuánta poesía he escuchado hoy aqui?
Con suerte, podreis decir que mucha.

Os dejamos un poema de El Cangrejo Pistolero, que tuvimos la fortuna de ver recitar en directo (¿perforecitar sería el termino correcto?).
Como dirían en una buena pelicula de serie B:
¡VIGILE! ¡USTED PODRÍA SER UN PERFOPOETA Y NO SABERLO!


Comandante de Campo Cohen.





CONFESIONES


Confieso que he vivido,

aunque no lo suficiente,

que las religiones me dan pena

y la muerte me da risa.

Confieso que me llevaron

más de una vez en taxi al piso

y al día siguiente

no me acordaba de nada.

Confieso haber tocado las tetas

de Madmoiselle Espina

en la boca de una esquina

con siete puertas.

Confieso haber comprado

mil cosas inútiles

a precios inútiles

y haberme sentido importante

por tener un objeto bello,

que me gusta tragarme sólo mis miserias

y acabar de vez en cuando

a la 6 de la mañana

llamando hermano

a algún desconocido.

Confieso que lloro, claro, como todos,

aunque aprendí a hacerlo para adentro

y no molestar así a los vecinos.

No es ningún secreto

que escondo perlas de sal

en cuevas donde nadie

podrá nunca admirarlas,

que tengo la edad perfecta

para pasar de largo

por mi segunda adolescencia.

Confieso que después de jugar limpio

contra el sistema

el sistema me pateó las costillas,

y sus hombres de paja

se rieron en mi cara

y ni los abogados pudieron parar

su tromba de pedradas,


también confieso

que os la tengo

guardada.

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